La desigualdad de género no es solo una cuestión de justicia, sino también de eficiencia económica. Cuando las mujeres no pueden acceder plenamente al mercado laboral ni progresar en sus carreras, se desperdicia talento, uno de los recursos más limitados en cualquier sistema. El resultado es un país menos productivo. Esta es la premisa de la que parte la investigación de la española Almudena Sevilla (1973, Valladolid), economista y catedrática en la London School of Economics (LSE). Hace unas semanas ha sido condecorada con el título de Comandante de la Orden del Imperio Británico (CBE) por sus contribuciones a la ciencia, analizando el impacto de las normas sociales, los estereotipos y las barreras estructurales en el progreso económico.
