
En un escenario global marcado por crecientes tensiones económicas y geopolíticas, América Latina y el Caribe necesitaba llenar un vacío histórico: la ausencia de un espacio que nos permita pensar y actuar como un bloque unido para enfrentar grandes desafíos globales como el cambio climático, la crisis alimentaria, la transición energética o la revolución digital.
