Los apicultores españoles están preocupados. Esta semana han salido a la calle —también lo han hecho los franceses y portugueses— para alzar la voz ante la Comisión Europea contra el fraude de la miel. El sector ve amenazada su supervivencia ante la masiva importación de jarabes, siropes y sucedáneos de miel. Un dato alerta del peligro. Según la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) y conforme a un informe elaborado por el ejecutivo comunitario publicado en marzo de 2023, en el que se presentaron los resultados de un plan de controles a cientos de importaciones de miel durante 2021 y 2022, concluía que un 46% de las muestras europeas analizadas —en España el porcentaje era del 51%— fueron fraudulentas. España cuenta con una producción media de entre 27.000 y 30.000 toneladas de miel sobre la base de unos 2,8 millones de colmenas, con 37.000 explotaciones, en su mayor parte trashumantes. La demanda se sitúa en unas 30.000 toneladas, tanto para consumo en hogares como para usos industriales.
