Hace unos pocos días, el delantero Borja Iglesias marcó tres goles para el Celta en un partido que, al final, el Barça les remontó. Marcar tres goles supone una proeza que solo podría negarse con la envidia y el fanatismo y debió de ser por eso, por envidia o por fanatismo, por lo que algunos —escondidos en sus redes sociales— lanzaron contra el goleador los complejos y los prejuicios que tienen con ellos mismos. Parece de otra época, pero qué va.
