La contenida humildad de Rafael del Amo es conmovedora (como exvicepresidente de la Federación de fútbol femenino), la franqueza directa del hermano de Jennifer Hermoso traslada sin miedo (ya, por fin) y sin reservas la obviedad de lo que pasó celebrando la final y la propia Jennifer Hermoso está a su nivel deportivo cuando transparentemente explica cómo coño va a estar contenta de que un jefe le estampe un beso en los morros cogiéndola de la cabeza a la altura de las orejas y atrayéndola jovialmente hacia él y soltándola después.
