No se recordaba una ovación tan prolongada e intensa en el Palau de la Música de Valencia como la de este lunes por la noche. El público, en pie, no dejaba de aplaudir y vitorear mientras Gustavo Dudamel entraba y salía del escenario, haciendo levantar a los músicos, a las dos cantantes solistas, al coro, a los más de 200 artistas que acababan de ofrecer una inolvidable versión de la monumental Segunda Sinfonía de Mahler, más conocida como Resurrección. Inolvidable por la extraordinaria y emocionante interpretación de la obra dirigida por el maestro venezolano y por las circunstancias que han hecho posible el concierto benéfico destinado a las víctimas de la dana, en particular a las 32 sociedades musicales afectadas por las inundaciones que causaron 127 muertos el pasado 29 de octubre.

