Antoine Dupont se puso a los mandos del Stade de France en el estreno del Seis Naciones no solo como el líder de una selección gigante, sino como el jugador más desequilibrante del mundo. Se saltó la edición de 2024 por una buena causa, fabricar un oro olímpico en París, así que regresó al gran clásico del rugby como leyenda nacional, un estatus que corroboró convirtiendo a Gales en un pasatiempo, orquestando el dominio de su delantera pesada y sorprendiendo con sus arrancadas de diablo. La gran favorita presentó sus credenciales ante un rival que confirmó sus horas bajas encajando un sangrante 43-0.
