
En 2017 salió al mercado un juego basado en el universo de El señor de los anillos, Shadow of War, que incluía un sistema, llamado Némesis, bastante revolucionario. Consistía en que, si un enemigo al azar nos mataba (un orco cualquiera), este ascendía en el escalafón del ejército enemigo, haciéndose cada vez más fuerte y resistente. Al ser más fuerte, podía volvernos a matar en un combate directo y volver a ascender, por lo que entre ese enemigo y nosotros se establecía un vínculo antagónico muy interesante. En estas mismas páginas quien esto escribe le dedicó una columna en su día a esa mecánica tan refrescante: ‘Shadow of War’ y lo que un videojuego debe ser.
