
El edificio en el que murieron diez personas en un incendio en febrero del pasado año en el barrio valenciano de Campanar cambiará la fachada de placas de aluminio por una de cerámica. El material, tradicional en Valencia, ofrece “de manera natural e inherente, un comportamiento inmejorable como material incombustible”, explica en un comunicado el estudio de arquitectura Arqueha, encargado del proyecto que hizo la Torre Ikon, uno de los edificios más altos de la ciudad. Ahora es el responsable de la reconstrucción del edificio siniestrado del que solo quedó su esqueleto. Los técnicos determinaron, no obstante, que la estructura estaba en condiciones, por lo que los propietarios decidieron no demolerla, como se apuntaba en un principio.
