
Nadie había reparado en ella ni estaba perimetrada por las fuerzas de seguridad. Ha sido un fótografo de The New York Times quien ha sacado a la luz parte de un bogie, semiescondido en un arroyo. Todo apunta a que pertenece al Iryo siniestrado el pasado domingo en la localidad cordobesa de Adamuz, en el kilómetro 318,7 de la línea Madrid-Sevilla. Pero aún debe determinarse si es así y no se desprendió del Alvia que cochó contra el primero. Esta es ya una pieza clave en las pesquisas que llevan a cabo miembros de la Guardia Civil y técnicos bajo el mando de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF), y podría dirimir responsabilidades en la tragedia ferroviaria que deja un balance de 42 muertos.
