Los buenos datos de empleo, con la creación de casi medio millón de nuevos puestos en 2023, han llevado a la oposición a cuestionar si la elevada ganancia de ocupados no esconde un empeoramiento de la calidad del empleo. Esto se plantea sobre todo desde el punto de vista del tiempo de trabajo. Y de hecho, aunque la mayoría de los nuevos trabajadores del pasado año tuvieron contratos a jornada completa (el 62%), es cierto que aquellos que encontraron un empleo parcial crecieron más del triple que los primeros. Pero el detalle la Encuesta de Población Activa (EPA) —la que se usa oficialmente en la UE para evaluar la marcha del mercado laboral— añade nuevas capas al análisis. Y una muy sustancial es la de cuántos trabajadores tienen un contrato a media jornada porque así lo desean y cuántos, por el contrario, lo hacen porque no encuentran otro con más horas. Esta situación es lo que se denomina tiempo parcial involuntario y afectaba a 1,36 millones de ocupados a finales de año. Es decir, el 6,2% del total de empleados, lo que supone el nivel más bajo en 15 años.
