Una semana que parece un año: implosión del gabinete presidencial televisada y descontrolada, patriarcado en vivo desde la cabeza del Gobierno, el atornillamiento de Armando Benedetti como el hombre de “la locura” al lado de Petro, la partida en cascada de seis de los ministros centrales (Defensa, Interior, Ambiente, Trabajo, Cultura y el Dapre); el expresidente Álvaro Uribe en el banquillo de los acusados estirando con artimañas jurídicas un ya muy largo caso por presunto soborno; la aparición de nuevos (viejos) personajes a la tragedia nacional, con nombres entrañables pero historias terroríficas, como Papá Pitufo y el Oso Yogui. Eso, claro mientras los problemas graves y urgentes como la crisis humanitaria del Catatumbo y la falta de medicamentos para los enfermos del país siguen ahí, olvidados.
