Forrest recibió el balón, descontó a Núñez y se elevó por encima de Parker para encestar y resolver el partido en tres segundos y a favor de un Baskonia (88-86) que demostró tener siete vidas. Suficiente para desarticular al Barça, incapaz durante el curso de dar con la tecla de la regularidad y la superioridad.
