
La Feria del Libro de Guadalajara cierra este domingo y todo el mundo comienza ya a felicitarse por el éxito de la convocatoria. Hace una semana, la pregunta que sobrevolaba las conversaciones era si las tensiones diplomáticas entre México y España, invitado de honor de este año, enturbiarían el devenir del encuentro, pero la FIL ha avanzado sin mayores contratiempos que abrirse paso entre el gentío que ha acudido cada día al recinto ferial. La industria editorial española ha exhibido músculo y esta edición ya es, para todo aquel que se le pregunte, la mejor que se recuerda en asistencia y ventas. “Las relaciones entre los dos países siempre están por encima de cualquier asunto gubernamental o diplomático”, asegura Marisol Schulz, directora de la feria.


