La ingeniera industrial Gisela Sánchez llegó a la presidencia ejecutiva del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) un año atrás como una carta de respuesta ante la falta de transparencia de la entidad clave para los afanes de los gobiernos de la región. Era también el primer rostro femenino al frente del banco que aportó el 50% de los fondos de desarrollo para Centroamérica en este siglo, pero el desafío principal no iba de ser mujer, sino de mejorar rendición de cuentas, gobernanza y otros elementos de credibilidad a pesar de las presiones políticas de los países socios. Ahora la costarricense asegura haber logrado que el banco enderece su rumbo, aunque sabe que los cuestionamientos no faltan.
