Desde hace años, evidencia científica creciente respalda una intuición ancestral: en la dosis adecuada, el ejercicio actúa como un potente medicamento capaz de frenar el envejecimiento e incluso, como señala un reciente estudio publicado en The BMJ, acelerar la recuperación tras una cirugía. Sin embargo, igual que conocer los efectos nocivos del tabaco no ha erradicado su consumo, detallar los beneficios del ejercicio no garantiza que la gente acuda en masa a trotar a los parques o a levantar pesas en los gimnasios.
