Las mañaneras no le sirven a la presidenta Claudia Sheinbaum. Al contrario, le están resultando contraproducentes. El perfil de la mandataria es muy diferente al de Andrés Manuel López Obrador en muchísimas cosas, para bien y para mal. Y el control de mensajes, no parece ser el fuerte de ella. No ha podido dictar agenda en sus dos meses. Todo se atora en pleitos internos o, pero aún, externos. Y para colmo ya llegó Trump a dominar la agenda nacional.
