Hacía mucho tiempo que Detroit no vibraba de esta guisa con su equipo de baloncesto, en la que es probablemente una de las mayores sorpresas de la NBA esta temporada. La sufrida y trabajada victoria de los Pistons por 94-100 sobre los New York Knicks no solo derrotó a sus rivales sobre la pista, sino que espantó definitivamente los fantasmas que han rodeado a la franquicia durante casi dos décadas, el mismo tiempo que ha transcurrido desde el último de sus tres campeonatos en la liga estadounidense. Hacía 17 años que el equipo de Michigan no ganaba en los ‘playoffs’, y el triunfo corta una racha de 15 derrotas consecutivas en la fase final de la competición, la peor de toda la historia.
