Hace unos días hubo una masacre en Goma, en la República Democrática del Congo, donde al menos 163 mujeres fueron violadas y quemadas vivas tras una fuga masiva de presos. Es una atrocidad que clama al cielo. ¿Cómo es posible que, en pleno siglo XXI, estas barbaridades ocurran sin una condena unánime y acciones concretas para detenerlas? Es inaceptable que la comunidad internacional, las organizaciones de derechos humanos y los gobiernos que presumen de defender la justicia permanezcan impasibles ante tanta barbarie. ¿Acaso la vida de estas mujeres vale menos?¿Cuántas más deben sufrir antes de que actuemos? La historia nos juzgará por nuestra respuesta.
