Pasan los meses, cinco ya, y la guerra continúa en Sinaloa, en el noroeste de México, sobre todo en Culiacán y sus sindicaturas sureñas, las comunidades rurales camino a Mazatlán. La capital del Estado del Pacífico sufre la batalla entre las facciones del Cartel del Sinaloa, particularmente Los Chapitos y Los Mayos, aunque con una intensidad menor que a finales del año pasado. Los primeros, deudores del legado criminal de Joaquín El Chapo Guzmán, tratan de defender Culiacán, con las autoridades encima; los segundos, vengadores de la supuesta traición que llevó a prisión a su líder, Ismael El Mayo Zambada, siguen con el asedio desde el sur y la sierra.
