El último entrenamiento del Atlético previo al derbi fue una sesión en la que Diego Pablo Simeone parecía querer preparar a su equipo para sostener la velocidad de Mbappé, Vinicius y Rodrygo. Cuando trabajaba los despliegues para los contragolpes, también insistía a sus jugadores en meter la sexta marcha. Javi Galán y Lino fueron el centro de atención de su entrenador. Esperaba Simeone tramos de vértigo y se encontró con un primer tiempo de paso corto. Y cuando el Madrid aceleró, le salvó Oblak en el segundo tiempo. Pocas veces ha jugado tan cómodo el Atlético en el Bernabéu. Para el técnico rojiblanco su equipo falló en el último tercio del campo. “En el primer tiempo pudimos resolver mejor contragolpes, duelos, controles cerca del área… No pudimos tener la claridad para encontrarnos con esa situación. En el segundo fue diferente, pero nos quedamos con esa situación”, analizó el preparador argentino.
