“Un ejercicio de economía que resulta en una impactante expresión arquitectónica”. Así describe el danés Bjarke Ingels, fundador de BIG, el proyecto para dos torres que acaba de terminar en el barrio Vesterbro, junto al puerto de Copenhague. De 80 metros de altura, y con 495 viviendas cada una, los pisos giran —rotando sobre el eje de comunicaciones central—, en cada planta. Así, las vistas sobre la ciudad se multiplican. La de cada apartamento es única. Las fachadas explican esa pluralidad. El resto es menos singular.
