A veces las redes, además de torrefactarnos la cabeza, comernos la vida a bocaditos y disminuir la densidad de la materia gris de la corteza cingulada anterior, que es una zona del cerebro crucial para funciones neurológicas tales como el control de impulsos, la toma de decisiones o la atención (hay estudios que demuestran esto); además de hacernos polvo, digo, en ocasiones proporcionan algún conocimiento interesante. Sigo en Instagram a un novelista norteamericano que se llama Jason Pargin. No he leído sus libros, pero un día caí en su cuenta por casualidad y me quedé, porque cuelga comentarios curiosos.
