En un mundo convulso con guerras interminables, la llegada o el retorno de negacionistas climáticos a puestos críticos -tal como la reciente toma de posesión de Donald Trump como presidente de Estados Unidos y los anuncios de reversión de múltiples acciones y compromisos climáticos de ese país, incluida su segunda salida del Acuerdo de París-, un incremento marcado del proteccionismo, y un decepcionante desempeño del sistema de Naciones Unidas para atender crisis humanitarias y ambientales, toca reflexionar qué nos depara este año en la agenda climática.
