Trabajar en una democracia no puede ser igual que hacerlo en un régimen despótico. Sin embargo, cada vez prestamos menos atención a cómo la democracia se refleja en el ámbito laboral y a la necesidad de empleos compatibles con sus principios. El trabajo en una democracia debería notarse en aspectos clave: los empleos que fomentan la participación democrática no deberían implicar un desgaste físico y psicológico extremo.
