Casi nadie quiere pelearse directamente con Donald Trump en Santa Marta, Colombia, a 3.000 kilómetros de las costas de EE UU y muy cerca de la frontera con Venezuela, el país en el que el líder del ejército más poderoso del planeta amenaza con intervenir militarmente para acabar con el régimen de Nicolás Maduro. Nadie habla de él a las claras, y las sonoras ausencias latinoamericanas y europeas en la cumbre UE-CELAC (Comunidad de estados latinoamericanos y del Caribe) son una manera también de no chocar con él.
