
Una noche de febrero de 2024, Emilio M. un sintecho de 67 años, dormía sobre un cartón y tapado hasta la nariz con un edredón en un portal de Madrid. Juan Ignacio A., un vecino de la zona, se puso a su lado, prendió fuego a su ropa de cama y, cuando las llamas alcanzaban una altura que a él le pareció suficiente, se empezó a alejar. Un hombre que daba el paseo nocturno a su perro fue providencial para que Emilio no se convirtiera aquella noche en una antorcha humana y sofocó las llamas antes siquiera de que esa persona sin hogar se enterara de que alguien había intentado matarlo. Por qué estuvo a punto de ser asesinado esta noche, permanecerá como un misterio. Ahora, eso sí, el autor ha sido juzgado y condenado a siete años de prisión.
