Si fuéramos a recibir un boletín de notas sobre el estado de la inclusión laboral en España, la calificación probablemente no pasaría de un suspenso. No es que no se haya avanzado, porque la verdad de los datos afirma que se han producido avances; sino que aún queda mucho por hacer: solo el 28,5 % de las personas con discapacidad en edad laboral tiene trabajo, frente al 51,7 % de la población general, y su tasa de desempleo, del 19,7 %, es casi el doble (11,8 %). Un acceso al empleo difícil y con un impacto directo en su autoestima y en su capacidad para desarrollar un proyecto de vida independiente.
