
“¡Maricones!, ¡Come pollas!”. Esto es lo que oyeron dos amigos mientras aguantaban una embestida de patadas y puñetazos la madrugada del pasado viernes a la salida de una conocida discoteca LGTBI en Valencia. Ellos recibieron la peor parte y tuvieron que ser trasladados a un hospital. Un tercero recibió golpes, pero no requirió de hospitalización. Ninguno se encuentra grave. Los golpes no cesaron hasta la llegada de varios agentes de la Policía Nacional que lograron detener a dos de los presuntos agresores. Ambos pasaron este domingo a disposición judicial. Una de las víctimas asegura que les pegaron entre 6 o 7. EL PAÍS ha accedido a la denuncia interpuesta por uno de ellos, Samuel Condurache, de 22 años.
