En la casa de Abdel Tahiri y de Yumara Oliver, en el casco viejo de Toledo, la cuna blanca, con sus sábanas y sus mantitas, está intacta junto a la cama de matrimonio. Sin estrenar. Su hija, nacida el pasado 6 de diciembre, viernes, a las 23.25 horas, según consta en el documento de identificación sanitaria maternofilial del Hospital Universitario de Toledo, no ha llegado a casa aún, ni parece que vaya a hacerlo, pese a haber nacido perfectamente sana, algo escasa de peso (2.200 gramos) y haberse enganchado enseguida al pecho de su madre. Tres días después del nacimiento de la pequeña citaron a la pareja en la Delegación de Bienestar Social de Toledo, justo al otro lado de la calle del centro hospitalario, para informarles de que su hija iba a ser tutelada por la Administración “en un régimen de acogida en familia ajena” por la falta de habilidades marentales de la madre tras haber sido víctima de “maltrato y abandono”.
