Nabguha Mahyub Mohamed tenía ocho años cuando pisó por primera vez suelo en España. Fue al inicio del verano, dentro del programa Vacaciones en Paz, una iniciativa de acogida temporal de menores procedentes de los campamentos de refugiados saharauis situados en la provincia argelina de Tinduf. Dos años después, se quedó de manera permanente con su familia española en Plasencia (Extremadura, 40.000 habitantes): “Son como mis padres, una parte fundamental de mi vida”.
