Fue en los primeros meses de 2019 cuando Magnus Carlsen reconoció que la positiva influencia del revolucionario programa AlphaZero, de Deep Mind (Google) -predecesor de AlphaFold, que desentrañó la estructura de las proteínas e hizo merecedor a Demis Hassabis del Premio Nobel de Química de 2024-, le quitaba el miedo de sacrificar piezas a medio o largo plazo, porque eran ideas que su intuición le sugería desde años atrás, pero él no se atrevía a ejecutar por el alto riesgo que implicaban.
